Tecnología

Los 8 traidores de Silicon Valley

La historia de Silicon Valley no tiene sentido sin la historia de los ocho traidores. Las mentes más revolucionarias de los 60 se recuerdan por sus aportaciones a la tecnología... y por una traición.

Por Redacción España, el 26/01/2021

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La historia de los ocho traidores de Sillicon Valley o, en una versión más endulzada, los niños de Fairchild Semiconductor, da para hacer una serie de televisión. Hasta que Netflix o HBO se pongan con ello, te resumimos cómo Robert Noyce, Sheldon Roberts, Julius Blank, Gordon Moore, Jay Last, Victor Grinich, Eugene Kleiner y Jean Hoerni se convirtieron en los esquiroles más famosos de la tecnología.

Quién fue William Shockley

William Shockley

Por contextualizar, los 60 se conocen como la década que cambió el mundo. Nada de la tecnología que conocemos hoy existiría sin los enormes avances que se produjeron durante estos años. Antes de adentrarnos en la historia de los ocho traidores, hagamos un pequeño repaso a la carrera de William Bradford Shockley, uno de los científicos más destacados de esos días.

Nacido en Londres y de ascendencia estadounidense, se doctoró en Física por el MIT en 1936 y poco después se unió a la plantilla de los Bell Labs de AT&T. Junto con Walter Brattain y John Bardeen, llevó a cabo uno de los grandes inventos del siglo pasado: el transistor.

El transistor se usa en un sinfín de aparatos electrónicos, pero su introducción en la computadora fue especialmente importante, ya que marcó el paso de la primera generación de ordenadores a la segunda generación de ordenadores. De hecho, Shockley obtuvo el Nobel de Física en 1956 por el descubrimiento del transistor.

Un año antes de haber recibido el Nobel, en 1955, Shockley había abandonado los Bell Labs, había fundado Shockley Semiconductor Laboratory y se había establecido por su cuenta en Palo Alto. Ojo, que, en aquel momento, esta ciudad californiana aún no se había convertido en el referente tecnológico que es hoy en día. La primera semilla la puso Shockley.

En 1956, el físico reclutó a un equipo de científicos procedentes de las mejores universidades de Estados Unidos. Dentro de ese equipo estaban the traitorous eight, los ocho traidores.

Los ocho traidores

"After some problems with his management style, a group of the society had to leave" ("después de algunos problemas con su estilo de dirección, un grupo de la sociedad tuvo que marcharse").

Así hablaba Gordon Moore de sus problemas con Bill Shockley en una entrevista para el Computer History Museum. Como dato, Gordon Moore fue un reconocido químico y físico del siglo XX especialmente famoso por la creación de la Ley de Moore, que publicó en 1965.

En 1957, solo un año después de su fichaje, Moore y sus colegas Noyce, Roberts, Blank, Last, Grinich, Kleiner y Hoerni abandonaron la compañía y fundaron Fairchild Semiconductor. No se entendían con su jefe y dejaron el barco. Eso sí, antes de eso habían hablado de sus rifirrafes con Arnold Beckman, socio de Shokley, que intentó mediar y encontrar soluciones.

Beckman relegó a Shockley de ciertas responsabilidades mientras buscaba a otro gerente capaz de dirigir los equipos con menos problemas. Sin embargo, no dio con un perfil que le encajara, y el premio Nobel volvió a su antiguo puesto. Entonces, los ocho se compincharon en secreto para salir de ahí.

Los científicos aunaron fuerzas y buscaron empresas que quisieran contratarlos a todos, al equipo al completo. Y, al final, se decantaron por emprender: "Ninguno de nosotros era, en realidad, emprendedor, pero la balanza se inclinó en esa dirección", en palabras de Moore.

El fracaso de Shockley Semiconductor

Shockley Semiconductor Laboratory había sido pionera en fabricación de semiconductores en Silicon Valley, tenía a un premio Nobel al frente… pero no sobrevivió a la partida de los ocho. Shockley era una mente brillante, un gran inventor, pero tenía una personalidad complicada y le costó encontrar nuevos aliados en el contexto laboral.

La empresa se hundió y Arnold Beckman perdió el millón de dólares que había invertido. Shockley entró entonces en el terreno académico. Fue profesor de ingeniería en la Universidad de Stanford desde 1963 hasta 1975, año en el que se jubiló.

El éxito de los niños de Fairchild Semiconductor

Los ocho traidores

El caso no habría sido tan sumamente sonoro si el éxito de Fairchild Semiconductor no hubiera sido tan sumamente rotundo. La compañía y todo lo que había en torno a ella se convirtieron en "un semillero de innovación y emprendimiento", según Moore, un sitio que fomentaba las ideas disruptivas en materia de tecnología y electrónica. Digamos que Fairchild fue en los 60 lo que Google es para nosotros hoy en día.

De hecho, fue en Fairchild donde Robert Noyce creó el primer circuito integrado, el chip. El científico comparte la autoría con Jack Kilby. Ambos ingenieros realizaron sus proyectos en paralelo y en diferentes compañías, sin que uno tuviera el mínimo conocimiento de las investigaciones del otro y viceversa.

El circuito integrado de Noyce fue una auténtica revolución a todos los niveles. No solo permitió dar el salto a la tercera generación de ordenadores, también impulsó a Estados Unidos en la carrera espacial en la que el país americano y la URSS estaban sumidos. El hombre no habría llegado a la luna sin el circuito integrado.

Los ocho traidores, las Fairchildren y Silicon Valley

La renovación que Fairchild trajo consigo no solo atañó al mundo de la ingeniería y la electrónica, también supuso una vuelta de tuerca a la cultura empresarial. Silicon Valley como lo entendemos hoy en día no existiría sin estos ocho traidores.

El éxito de la compañía inspiraba a sus propios trabajadores, que seguían los pasos de los fundadores y se montaban por su cuenta. Eran como spin-offs de la compañía, según Moore. Del semillero de Fairchild salían semillas, nuevas empresas que fueron conocidas como las Fairchildren (los hijos de Fairchild).

La primera de las Fairchildren fue Rheem Semiconductor, del que fuera General Manager de Fairchild, Ed Baldwin, que se llevó con él a otros empleados de la casa madre. Era el año 1959. En 1961, cuatro de los ocho (Hoerni, Kleiner, Last y Roberts) crearon Amelco Semiconductor, financiados por Teledyne Corporation. Pronto, Silicon Valley se convirtió en un hervidero de empresas dedicadas a la tecnología. 

Fairchild se conoce como The Fisrt Trillion Dollar Startup (la primera startup del trillón de dólares). Es cierto que la valoración de la empresa en el mercado nunca superó los 2 billones y medio de dólares, pero, si eso se combina con la de todas las empresas que se cocieron desde Fairchild, su valoración supera los dos trillones de dólares.

Intel Corporation y Fairchild Semiconductor

¿Qué tienen en común Fairchild e Intel? A dos personas: Gordon Moore y Robert Noyce, que por algo se ganó el apodo de Alcalde de Silicon Valley. Su nombre original fue NM Electronicss, pero poco tiempo después la compañía pasó a denominarse tal cual la conocemos ahora.

Intel Trinity

Con la unión de Andy Grove a la que se conocería como The Intel Trinity (la Trinidad de Intel, en la foto superior), Intel Corporation se convirtió en la más exitosa e influyente de todas las Fairchildren, una de las empresas más valoradas del mundo entero. A 26 de enero de 2021, su capitalización bursátil, el valor de la compañía en Bolsa, supera los 232.000 millones de dólares.

Entre los grandes hitos de la compañía se encuentra el lanzamiento del Intel 4004, el primer microprocesador de chip simple que se comercializó. Le siguieron la memoria programable borrable (EPROM), el microprocesador 8080 de 9 bits, el 8086, de 16, el microprocesador 8088, el que se usó en el primer ordenador personal, el IBM PC, el 386, de 32 bits, el procesador Pentium, los Centrino, los transistores de 45 nanómetros, los microprocesadores Core i multinúcleo…

Son solo algunas de las aportaciones al mundo de la tecnología que Intel ha hecho, dando así un fuerte impulso al avance internacional en este campo. Una de las frases con las que se recuerda a Noyce fue: "Que la historia no te obstaculice, sal y haz algo maravilloso", y vaya si lo hizo.

Otros spin-offs de Fairchild

De Fairchild surgieron muchos otras hijas, Fairchildren. Por citar algunas:

  • Electroglas (1960): de Art Lasch.
  • Signetics (1961): de Mark Weissenstern, Lionel Kattner, David James y David Allison.
  • Molectro (1962): de D. Spittlehouse y J. Nall.
  • General Microelectronics - GME (1963): de Robert Norman, Phil Ferguson y Howard Bobb (junto con Art Lowell) y a quienes después se uniría otro ingeniero de Fairchild, Frank Wanlass.
  • Intersil (1967): de otro de los ocho, Jean Hoerni, la persona que había creado el planar process que había dado pie al circuito integrado de Noyce.
  • Monolithic Memories (1968): de Zeev Drodi.
  • Precision Monolithics (PMI): de Garth Wilson y Marvin Rudin.
  • Four-Phase Systems (1969): de Cloyd Marvin, Charles Sutcliffe y Lee Boysel (que se unieron a L.Seeley y Frank Wanlass).
  • International Microcircuits - IMI (1972): de Frank Deverse y James W. Tuttle.
  • VLSI Technology (1979): de Gunnar Wetlesen, Dan Floyd y Jack Balletto.
  • LSI Logic (1981): de Wilfred Corrigan, exCEO de Fairchild, y otros ingenieros de la empesa, como Rob Walker o Mick Bohn.


*Fotos extraídas de CHM.

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