Inteligencia Artificial

Inteligencia Artificial, la aliada en la vuelta al trabajo presencial

El desarrollo de tecnologías específicas que luchen contra el COVID-19 y basadas en IA permitirá la implementación de la nueva normalidad y la vuelta al trabajo presencial.

Por Redacción España, el 31/08/2020

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La Inteligencia Artificial está permitiendo el desarrollo de nuevas tecnologías, clave para hacer frente de manera rápida, segura y eficaz a la propagación del COVID-19. Te contamos algunos casos de uso.


Sistemas touchless en la lucha contra el COVID-19

El COVID-19 ha cambiado la forma en la que desarrollábamos nuestra vida diaria. Actualmente, la seguridad sanitaria se ha convertido en el primer punto a tener en cuenta.

Por ello, las empresas han invertido grandes cantidades en tecnología touchless o “sin contacto”. Se trata de la utilización de dispositivos que permiten hacer uso de los recursos, espacios y herramientas sin manipulación directa.

A partir de ahora, este tipo de sistemas sin contacto serán el mantra del día a día en un gran número de ubicaciones donde se aglomeren grandes masificaciones de personas.


Reconocimiento facial

Los sistemas de reconocimiento facial son tecnologías de autenticación biométrica que se sirven de las medidas corporales de un individuo para verificar su identidad.

La tecnología recoge un conjunto de datos biométricos únicos de cada persona asociados a su rostro y expresión facial para identificar, verificar y/o autenticar a una persona.

A diferencia de otros sistemas de autenticación, el reconocimiento facial utiliza patrones matemáticos únicos y dinámicos. De esta forma, se ha convertido en uno de los más seguros y eficaces del mercado.

No obstante, desde el nacimiento de esta tecnología siempre ha suscitado debate, ya que muchas personas piensan que promueve métodos de vigilancia extrema e invade la privacidad.

Aun así, dicha estigmatización podría reducirse a raíz de la crisis sanitaria provocada por el SARS-CoV-2, más conocido como COVID-19, ya que al promoverse medidas de higiene y distancia de seguridad, sistemas como el reconocimiento por huella han quedado relegados a un segundo plano.

Por tanto, todas aquellas tecnologías touchless (sin contacto), como por ejemplo la identificación biométrica facial, pueden jugar un papel clave en los accesos a las oficinas de cara a la vuelta al trabajo presencial en los próximos meses y reducir en gran medida el riesgo de contacto.

Las ventajas de este tipo de dispositivos es que permiten albergar un gran número de rostros en sus bases de datos y se pueden conectar tanto a un servidor local como a la nube.


Cámaras termográficas

La Inteligencia Artificial se ha convertido en una de las grandes aliadas en la lucha contra el COVID-19. A fin de reducir el número de contagios, las cámaras termográficas han resultado de gran utilidad para detectar a las personas que presenten los primeros síntomas, ya que son capaces de medir la temperatura.

Este sistema posee gran capacidad analítica y, además, evita el contacto físico, dos aspectos que lo convierten en la solución idónea para flujos donde se congreguen grandes masificaciones de personas, como por ejemplo aeropuertos, oficinas, supermercados u hospitales.

La termografía utiliza una cámara que proporciona un mapa visual de la radiación calorífica que emiten los cuerpos. Los seres humanos tenemos una temperatura óptima de funcionamiento independiente de las condiciones ambientales, unos 36ºC.

Las cámaras térmicas trabajan en un rango conocido como infrarrojo térmico que mide temperaturas entre los -20 y los 350 ºC. Además, están provistas de unos sensores térmicos.

Estos sistemas se encargan de medir parámetros y equiparar a una temperatura corporal específica un color llamativo. De esta forma, un individuo con una temperatura superior a la media óptima podría ser detectado rápidamente y reducir considerablemente el riesgo de contagio.


Wearables para mantener la distancia social

Los humanos somos seres sociales y, como tales, necesitamos establecer vínculos con otras personas que sean percibidos como incondicionales y duraderos. Esto se engloba en cualquier ámbito, ya sea el personal o el laboral.

Sin embargo, dada la situación actual, dicho acercamiento se ha convertido en un problema debido a aspectos como el teletrabajo o la distancia de seguridad impuesta por la Organización Mundial de la Salud.

De cara a la vuelta al trabajo presencial, es importante seguir manteniendo estos objetivos. En teoría es sencillo, pero la falta de costumbre y la cercanía con los empleados puede complicar la labor.

Para ello, se han planteado algunas opciones como sistemas de videovigilancia que, mediante algoritmos de Inteligencia Artificial, detectan y alertan de aglomeraciones o incumplimientos de dicha distancia.

Otra solución en forma de wearable son las pulseras inteligentes, centradas garantizar la seguridad y la distancia social estipulada. Su funcionamiento es sencillo: los empleados de una oficina estarán provistos de una pulsera. Cuando dos pulseras se acercan a una distancia inferior de un metro y medio, el dispositivo alerta a través de una vibración, un sonido y una luz LED. De esta forma se garantiza que ambos individuos se separen.

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