Inteligencia Artificial

¿Qué es la Inteligencia Artificial?

Máquinas que piensan como si fueran seres humanos. Una afirmación que suena a novela de Orwell o de Huxley ahora es posible gracias a una tecnología: la Inteligencia Artificial. Te contamos qué es.

Por Redacción España, el 23/09/2019

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Hace tiempo que la Inteligencia Artificial (IA o AI por sus siglas en inglés, de Artificial Intelligence) abandonó el mundo de la ciencia ficción para instalarse definitivamente en nuestras vidas.

Se trata de una tecnología que hace posible que las máquinas aprendan de su propia experiencia, emulando la inteligencia humana, esto es, como hacemos los seres humanos. Esto permite que las máquinas realicen tareas por sí mismas y que, además, cada vez las realicen mejor.

Explicado de forma sencilla, la Inteligencia Artificial emplea una combinación de algoritmos cuyo propósito es que el funcionamiento de la máquina se asemeje al de un ser humano. Esto incluye:

  • Aprendizaje: la máquina adquiere información y reglas que le indican cómo usarla.
  • Razonamiento: la máquina utiliza las reglas para extraer conclusiones.
  • Autocorrección: la máquina perfecciona la manera en la que lleva a cabo diferentes procesos, y los hace cada vez mejor.

Se trata de una tecnología que todavía nos resulta lejana y misteriosa, pero que desde hace unos años está presente en nuestro día a día a todas horas. Machine Learning o aprendizaje automático, Deep Learning o aprendizaje profundo, son algunas de las tecnologías que están en pleno auge dentro del gran campo que es la IA.

Breve historia de la IA

La primera vez que se escuchó el término "Inteligencia Artificial" fue en el año 1956, en boca del informático estadounidense John McCarthy. El científico estaba en la Conferencia de Dartmouth, en la que nació esta disciplina.

Ese fue el punto histórico en el que se acuñó el término. Sin embargo, ya se había hablado del concepto de máquinas pensantes. Alan Turing se considera el padre de la Inteligencia Artificial, principalmente, por su famoso Test de Turing, en el que planteaba que una máquina se podría considerar inteligente si pudiera hacerse pasar por un ser humano ante otro ser humano.

En los 50, en los anales de la investigación sobre Inteligencia Artificial, los estudios se centraban en solución de problemas y métodos simbólicos. A partir de la década siguiente, esto llamó la atención del Departamento de Defensa de Estados Unidos, en cuyo seno se crearon proyectos específicos de entrenamiento de computadoras para que emularan el razonamiento humano básico.

Por ejemplo, en los 70, la DARPA (la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa) desarrolló proyectos de planimetría de calles. Para que te hagas una idea de la enorme evolución tecnológica, unos 30 años más tarde, la misma agencia desarrolló asistentes personales inteligentes. Era el año 2003, mucho antes de Cortana, Alexa, Siri y otros asistentes virtuales cuyos nombres ya estamos más que acostumbrados a oír.

A día de hoy, Inteligencia Artificial es un término que abarca todo lo que tenga que ver con ordenadores que piensan, desde la automatización de procesos por medio de robótica hasta la creación de los sistema de búsqueda inteligentes. Como toda la tecnología, su finalidad es hacer la vida más sencilla a las personas, resolver problemas complejos, completar y aumentar nuestras capacidades.

Recientemente, oímos hablar más de Inteligencia Artificial, entre otras cosas, por los grandes volúmenes de datos con los que trabajamos en la actualidad (echa un vistazo a este post sobre qué es Big Data). Por su cantidad, velocidad y variedad, si queremos convertir esos datos en información valiosa, tenemos que apoyarnos en tecnología, es algo sencillamente inabarcable para los seres humanos.

En este contexto, la IA lleva a cabo tareas como ahondar en todos esos datos e identificar patrones en ellos, de una manera infinitamente más eficiente que como lo haría una persona. Si quieres saber más, consulta este post sobre Data Mining.

Por esto precisamente, entre las numerosas aplicaciones de la Inteligencia Artificial, se encuentra la aplicación al negocio. Es la IA la que permite que las empresas extraigan información de los datos, que después pueden aplicar a la toma de decisiones.

Tipos de Inteligencia Artificial

1. Máquinas reactivas

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Las máquinas reactivas constituyen la forma de Inteligencia Artificial más básica: proporcionamos unos datos a un ordenador y el ordenador los procesa y nos devuelve un resultado satisfactorio. Por tanto, grosso modo, un software reactivo cuenta con:

  • Una base de datos con toda la información que necesite para llevar a cabo las tareas.
  • Unas instrucciones para transformar esa base de datos en un resultado satisfactorio.

Deep Blue es un claro ejemplo de máquina reactiva. Hablamos del famoso ordenador de IBM que derrotó a Kaspárov en Nueva York a finales del siglo XX. Además de identificar todas las piezas de un tablero de ajedrez y saber cómo se mueve cada una, en la computadora se había introducido un algoritmo de aprendizaje que le permitía procesar y recordar las jugadas de más de 700.000 partidas de ajedrez.

En base a esto, elaboraba predicciones sobre los mejores movimientos, gracias a su capacidad para calcular 200 millones de posiciones por segundo. Sin embargo, Deep Blue no tenía ningún concepto del pasado, ni recuerdos. Lo que hacía era enfocar las piezas del tablero en tiempo real y elegir entre los posibles siguientes movimientos, sin creatividad o talento en sus decisiones, solo reacción.

2. IA con memoria limitada

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Este tipo de Inteligencia Artificial es la que más se está desarrollando en la actualidad. Su nombre hace referencia a la capacidad de estos dispositivos para registrar experiencias pasadas para aplicarlas en sus decisiones.

Estos softwares se utilizan en multitud de campos, algunos muy de moda, como los asistentes por voz o los vehículos autónomos. En este caso, la máquina tiene unos conocimientos base (como Deep Blue), pero, además, puede recopilar y añadir nuevos datos, y utilizarlos para perfeccionar su funcionamiento.

Por ejemplo, en el caso de la conducción autónoma, se basa en una serie de datos establecidos, como calles, señales u obstáculos. A todo esto se van uniendo otros datos en constante actualización, como son la velocidad y distancia de otros vehículos.

3. Dispositivos basados en la teoría de la mente

Para entender este tipo de Inteligencia Artificial, tenemos que partir de la teoría de la mente. Explicado de forma sencilla, esta teoría habla de la capacidad que tenemos para ser conscientes de las diferencias que hay entre nuestro punto de vista, el personal, y el punto de vista de los demás. Es, por tanto, la base para construir relaciones interpersonales y, por tanto, para construir la sociedad.

Detectar emociones, comprenderlas y tener la capacidad de exponer las propias. Es algo tan humano como respirar y, actualmente, se intenta llevar a las máquinas. Aunque aún está en una fase experimental, ya hay tecnologías destinadas a detectar emociones en los gestos de las personas, en sus silencios, su tono de voz o sus matices.

4. Inteligencia Artificial con autoconciencia

La Inteligencia Artificial con autoconciencia sería el último paso en el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Y recalcamos ese “sería” porque ahora mismo es un concepto meramente teórico. Lo hemos visto en películas como El hombre bicentenario. Hablamos de crear máquinas que no solo sean capaces de comprender a sus interlocutores, sino que también tengan conciencia propia: una perspectiva de sí mismas y sentimientos propios.

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