Tecnología

Qué son los datos biométricos

Los datos biométricos son una de las formas más seguras (y cómodas) de acceder y almacenar tu información personal. Te contamos todo lo que hay que saber sobre ellos.

Por Redacción España, el 24/02/2021

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Los datos biométricos son características humanas físicas o de comportamiento que se pueden utilizar para identificar digitalmente a una persona antes de otorgarle acceso a sistemas, dispositivos o datos.

Ejemplos de estos identificadores biométricos son huellas dactilares, patrones faciales, voz o cadencia de escritura. Dicho así, parece cosa del futuro, de cuando en las películas de espías se entraba al laboratorio poniendo el ojo en un sofisticado sensor, pero, como ya hemos dicho muchas veces en este blog, el futuro ya está aquí.

Cuando desbloqueas tu móvil usando el reconocimiento facial usas la biometría, y no una sencilla, precisamente. Incluso si tu móvil es más antiguo y no tiene facial ID, seguro que puedes poner la huella. De nuevo, datos biométricos. ¿Y esa L (de López) que dibujabas en el móvil para desbloquearlo? También, un patrón de escritura.

Qué tipos de datos biométricos existen

Si bien pueden tener otras aplicaciones, la biometría se ha utilizado a menudo en seguridad y, en su mayoría, puede etiquetar la biometría en tres grupos.

Biometría biológica

La biometría biológica utiliza rasgos a nivel genético y molecular. Estos pueden incluir características como el ADN o tu sangre, que pueden evaluarse a través de una muestra de los fluidos corporales.

Biometría morfológica

La biometría morfológica involucra la estructura del cuerpo. Se pueden mapear más rasgos físicos como el ojo, huella digital o la forma del rostro para usar con escáneres de seguridad.

Biometría del comportamiento

La biometría del comportamiento se basa en patrones únicos para cada persona. La forma en la que caminas, hablas o incluso escribes en un teclado puede ser una indicación de tu identidad.

Cómo funciona la identificación biométrica

Si alguna vez has fichado con huella en tu trabajo o la has usado para encender el teléfono, seguro que ya tienes una idea de cómo funciona la biometría. Básicamente, registras tu información biométrica, en este caso, una huella digital. Luego, la información se almacena, para acceder a ella más tarde y compararla con la información al momento, es decir, cuando pulsas para desbloquear. Cualquier otra persona puede poner su dedo en el mismo sitio y no podrá hacerse pasar por ti porque la huella dactilar es única.

Un sistema biométrico consta de tres componentes diferentes:

  • Sensor. Esto es lo que registra tu información y también la lee cuando esa información necesita ser reconocida.
  • Ordenador. Aunque no estés intentando acceder a un ordenador, siempre habrá una computadora detrás que se encarga de almacenar la información para luego comparar.
  • Software. El software es básicamente lo que conecta el hardware de la computadora al sensor.

Los datos biométricos son comunes en teléfonos inteligentes como el iPhone de Apple y algunos dispositivos Android. Portátiles, tabletas y otros dispositivos dependen cada vez más de los sistemas biométricos, y la tendencia apenas ha comenzado.

Reconocimiento facial

Los datos biométricos y la seguridad

¿Se pueden falsificar mis datos?

Desgraciadamente, todo es susceptible de ser falsificado. Afortunadamente, cada vez lo ponemos un poquito más difícil. La tecnología ha recorrido un camino muy largo desde que copiabas las firmas de tus padres en las notas de fin de curso.

Los escáneres biométricos son cada vez más sofisticados. Por ejemplo, la tecnología de reconocimiento facial del iPhone proyecta 30.000 puntos infrarrojos en la cara del usuario para autentificar a la persona mediante la coincidencia de patrones. La posibilidad de confundir la identidad con la biometría del teléfono es de una entre un millón, según Apple. Es decir, es más probable que toque la lotería. Dos veces.

Otros teléfonos combinan reconocimiento facial y de voz con escaneo de huellas digitales y mantiene los datos en el teléfono para mayor seguridad. CrucialTec, un fabricante de sensores, vincula un sensor de frecuencia cardíaca a sus escáneres de huellas digitales para una autenticación en dos pasos. Esto ayuda a garantizar que las huellas dactilares clonadas no se puedan utilizar para acceder a sus sistemas.

Pero como decíamos, los escáneres biométricos, incluidos los sistemas de reconocimiento facial, pueden engañarse. Por ejemplo, unos investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU) descargaron fotos de 20 voluntarios de las redes sociales y las utilizaron para construir modelos tridimensionales de sus rostros. Los investigadores violaron con éxito cuatro de los cinco sistemas de seguridad que probaron. Con las huellas digitales hay muchos más ejemplos.

A pesar de ello, la identificación biométrica es una forma excepcionalmente segura de iniciar sesión en tus dispositivos y diversos servicios. Además, puede eliminar la molestia de recordar docenas de contraseñas de cuentas.

¿Están seguros mis datos?

Los datos biométricos no están solo en tus dispositivos personales. El reconocimiento facial es parte de la vida cotidiana muchas ciudades. En China, se usa para compras rutinarias, Londres está llena de cámaras. Ahora, Nueva York, Chicago y Moscú están conectando cámaras CCTV en sus ciudades con bases de datos de reconocimiento facial para ayudar a la policía local a combatir el crimen. Dando un paso más, la Universidad Carnegie Mellon está desarrollando una cámara que puede escanear el iris de las personas en multitudes desde una distancia de 10 metros.

Lo que por un lado nos da seguridad, por el otro, puede producir cierta incertidumbre, pues ya se sabe que una gran cantidad de datos personales puede ser una tentación para los ciberataques. Y mientras sí que podemos cambiar una contraseña, nuestra huella será siempre la misma. Curiosamente, los datos almacenados en los teléfonos móviles se consideran más seguros que con un proveedor de servicios, incluso cuando los datos están encriptados.

Por ello, ya hay leyes a nivel estatal y europeo que regulan el tratamiento de los datos biométricos.

LOPD y RGPD

Esta vez no hablamos de un nuevo sistema de Inteligencia Artificial, sino de leyes, la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). La primera funciona a nivel estatal y la segunda es europea.

En España el tratamiento de los datos está regulado por la LOPD de 1999, desde el 2006, los datos biométricos están considerados datos personales y como tal están bajo el amparo de dicha reglamentación. Ten en cuenta que en España, incluso el DNI contiene datos biométricos. Sí, en ese chip que nunca sabes muy bien para qué sirve están almacenadas tus huellas digitales.

En Europa, los países funcionan con el RGPD, o GDPR por sus siglas en inglés. Si un país o empresa opera en Europa, deberá acogerse a esta normativa. Esto hace que sea la ley más global sobre protección de datos que tenemos hasta el momento.

Para el RGPD, los datos biométricos son "datos personales que resultan de un procesamiento técnico específico relacionado con las características físicas, fisiológicas o de comportamiento de una persona física, que permite o confirma la identificación única de esa persona física, como imágenes faciales o datos dactiloscópicos" y no se pueden utilizar para identificar a nadie sin su consentimiento, a no ser que sea vital por imperativo legal o de la salud pública.

Estas leyes, aunque complejas, son buenas noticias para la seguridad de nuestros datos. Gracias a ellas, ninguna empresa podrá imponer un sistema de identificación biométrica sin antes asegurar que esos datos estarán perfectamente protegidos, que los usuarios dan su consentimiento y que no se aprovecharan para un uso comercial con terceros.

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